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Personalidad de Marca: el mejor diferencial

Vamos a ponerlo así: cada vez que nos topamos con gemelos (si es que alguna vez nos ha pasado) nos cuesta diferenciarlos. Se siente como jugar un ‘encuentra las 7 diferencias’, donde siempre salimos perdiendo; hasta que cada uno empieza a hablar. Las cosas que dicen, la forma en la que lo dicen y esas acciones que acompañan sus palabras, nos revelan mucho más de lo que apreciamos a simple vista. Nos damos cuenta que, aún en dos personas idénticas, existen razones para pensar que, incluso, podrían ser polos opuestos.

Lo mismo sucede con las marcas.

Cuando un nuevo producto es lanzado al mercado, probablemente ya no sea tan nuevo. Tal vez resulte ser otra cola negra, otra agua saborizada, otro chocolate con maní y otra cerveza con ‘mejor sabor’. Así que, para sobresalir entre sus competidores, necesitará armarse con la mejor de las armas: su personalidad.

Muchas marcas ‘nuevas’ han tratado de emular el estilo de Converse sin lograr derribarlo. Ya que la personalidad de esta marca nos da algo que las otras no: libertad.

Pero, ¿por qué es tan importante la personalidad?

Cada vez más, como usuarios, nos importa  qué representa y dice una marca para comprar aquello que nos ofrece. Nos movemos en un mundo donde, lo que consumimos nos define y refleja quiénes somos, más allá de nuestro estilo de vida. Así que, cuando tenemos que decidir entre dos productos prácticamente iguales, no nos detenemos a pesar en sus beneficios funcionales tanto como en todo aquello que representa para nosotros.

Allí es donde el beneficio emocional se vuelve el más importante.

Desde el inicio, los valores y principios de una marca definen qué clase de consumidores tiene o tendrá esta (y viceversa). Con esto, al hacerle una compra, el público se lleva más que un producto, puesto que este está envuelto en una serie de factores emocionales que hacen que el usuario se sienta satisfecho con la acción que acaba de realizar.

Pongamos de ejemplo a Apple. Cada vez que nos hacemos con un producto de esta marca, sabemos que más que un celular, una Tablet o una computadora, nos llevamos ese sentimiento de innovación, progresividad y modernidad; que es justamente todo lo que nos vende. Tres aspectos que nos hacen sentir mejor por dentro, con una mayor fuerza para lograr lo que queremos porque tenemos la herramienta necesaria para lograrlo. Así nos mueve esta marca. Nos incentiva, nos hace sentir que todo puede ser posible porque existen. Y, definitivamente, es esto lo que los diferencia de sus competidores tanto en el rubro de celulares como en el de computadoras y demás aparatos tecnológicos.

Lo que se dice y hace y, por supuesto, el cómo se llevan a cabo estas acciones pueden hacer despegar nuestra estrategia marketera o echarla por los suelos.

Para ejemplificar esta premisa, podemos decir que, últimamente, las marcas aprovechan mucho la coyuntura nacional de los países para crear lazos más estrechos con sus consumidores, aludiendo a una personalidad empática y comprensiva. Sin embargo, hay que tener en cuenta que todo debe tener un equilibrio. Una marca puede ser mal vista si peca de ‘oportunista’ o puede ser que la gente la ame por ‘preocuparse’ por ellos. Cabe resaltar que no en todas las partes del mundo nos pueden percibir de la misma manera, por lo que hay que ser especialmente cuidadosos en las formas en la que nos dirigimos a los demás.

Dicho esto, es evidente que cada marca debe encontrar el equilibrio en la personalidad que quiere transmitir, ya sean alegres, divertidas, serias, seductoras, graciosas o ingeniosas; para que, así, puedan diferenciarse de los demás de una manera inteligente y lograr que la gente los recuerde.

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